De la Caja al Concejo: Los Empresarios Latinos que Quieren Cambiar la Política de Santa Cruz
Photo: Nancy Pelosi from San Francisco, CA, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons
A las seis de la mañana, María Elvira Ramos ya está en su panadería en la avenida Soquel, amasando la primera tanda de conchas. A las siete de la noche, la misma mujer con harina en las manos se sienta frente a vecinos en juntas comunitarias, explicando por qué quiere un asiento en el Concejo Municipal de Santa Cruz.
"Siempre decimos que hay que participar, que hay que votar. Pero un día me dije: ¿por qué no yo?", cuenta Ramos entre risas, mientras atiende a clientes que llegan por café y pan dulce.
Ella no está sola. En este ciclo electoral, al menos tres pequeños empresarios y líderes comunitarios de origen latino han anunciado sus candidaturas a puestos locales en Santa Cruz, desde el concejo municipal hasta el distrito. Para muchos en la comunidad, es la primera vez que ven candidatos que hablan su idioma, que conocen lo que es firmar una renta comercial o lidiar con permisos de la ciudad.
Motivaciones que nacen del mostrador
El recorrido de Ramos no es distinto al de otros candidatos. Dueña de su negocio desde hace doce años, dice que la pandemia la obligó a aprender de presupuestos, subsidios y burocracia "a la mala".
"Cuando llegaron los apoyos del gobierno, muchos comerciantes latinos no supieron cómo pedirlos. La información no llegaba a nosotros. Eso me dolió, y me hizo ver que necesitamos gente dentro de las decisiones, no afuera esperando migajas", explica.
Otro de los aspirantes es Jorge Tlaseca, dueño de un taller mecánico en el lado oeste de la ciudad, quien busca una posición en el distrito. Su plataforma gira alrededor de tres puntos: vivienda asequible para trabajadores, transporte público más confiable hacia Watsonville y Aplicaciones de apoyo a negocios familiares.
"Aquí trabajamos gente que limpia casas, que cocina en restaurantes, que cuida a los abuelos. Y muchos se van porque no hay dónde vivir a un precio justo. Esa es la crisis de nuestra ciudad, y no se resuelve con discursos", afirma Tlaseca.
Los retos de ser el primero
Lanzarse a un cargo público nunca es sencillo. Para la primera generación de inmigrantes, los obstáculos tienen capas adicionales: el idioma, el tiempo y, en muchos casos, el miedo.
"Hay gente que me dice: no te metas, que te van a hacer algo. Otros piensan que la política es de ricos o de abogados. Tenemos que romper esa idea", señala Ramos.
El proceso mismo puede ser una barrera. Reunir firmas, entender las reglas de financiamiento de campañas y participar en foros en inglés son tareas que consumen horas que estos candidatos no tienen, porque sus negocios no se detienen.
"Yo cierro la panadería a las cuatro y me voy a tocar puertas. A veces hasta las nueve de la noche. Es cansado, pero cada puerta que se abre y alguien me dice 'qué orgullo que una de nosotros se anime', eso me recarga", dice Ramos.
Tlaseca agrega que el idioma sigue siendo una frontera real. "Las juntas de la ciudad son en inglés. Los documentos son en inglés. Si tú no dominas el idioma al cien por ciento, te sientes fuera de lugar. Uno de mis compromisos es empujar para que la ciudad ofrezca interpretación y materiales en español, como ya hacen otras ciudades de California".
Un electorado que está cambiando
Santa Cruz ha visto crecer su población latina de manera constante en las últimas décadas, especialmente en los vecindarios del sur y el este de la ciudad. Sin embargo, la representación en cargos electos no ha reflejado esa transformación demográfica.
Organizaciones comunitarias como grupos de promoción del voto en el condado han trabajado por años para registrar votantes latinos y explicar el sistema electoral, que en este condado incluye distritos por supervisores y juntas escolares, además del concejo municipal.
"El voto latino aquí ya no es un voto que se puede ignorar", comenta Tlaseca. "Pero más que pedir votos, quiero que la gente entienda que estos puestos deciden cuánto pagas de renta, si hay luz en tu calle, si tu hijo tiene un parque seguro".
Lo que viene
Las próximas semanas serán de foros candidatos, entrevistas y mucho trabajo de base. Ramos planea recorrer los mercados y tienditas de la ciudad, los mismos lugares donde empezó como empleada cuando llegó a Santa Cruz hace más de veinte años.
"Me preguntan si tengo miedo de perder. Les digo que ya perdí muchas cosas en la vida: dejé mi pueblo, dejé a mi familia, empecé de cero. Perder una elección no me va a asustar. Lo que sí me asusta es seguir viendo a mi comunidad sin voz en las decisiones".
Tlaseca resume el sentimiento de varios de los nuevos candidatos con una frase sencilla: "No venimos a pedir permiso. Venimos a trabajar, igual que siempre, pero ahora desde adentro".
Sea cual sea el resultado en las urnas, algo parece haber cambiado en Santa Cruz: los comerciantes latinos que durante años mantuvieron vivos los barrios con sus negocios ahora quieren hacer lo mismo desde el gobierno local. Y la comunidad, por primera vez en mucho tiempo, se ve reflejada en las boletas electorales.