Organizado por el dispositivo comunitario que aborda problemáticas de consumo de manera territorial la semana pasada se inició un espacio de contención y acompañamiento a mujeres y personas del colectivo LGBTIQ+ que están atravesando una problemática de consumo.

“La perspectiva de género es una forma de mirar y explicar las relaciones sociales y esta perspectiva nos ayuda a entender esas desigualdades que hay, en estos casos en relación al consumo” explica la docente Cristina Carrizo integrante del Sedronar y coordinadora del grupo terapéutico para mujeres y disidencias.
LPSC- ¿Qué es el dispositivo territorial comunitario?
Cristina Carrizo – El DTC es un dispositivo comunitario que aborda problemáticas de consumo de manera territorial. Contamos con espacios de promoción/prevención y asistencia y la semana pasada comenzamos con el espacio de contención y acompañamiento a mujeres y personas del colectivo LGBTIQ+ que están atravesando una problemática de consumo. Estos encuentros tienen el propósito de abordar esta problemática compleja desde una perspectiva de género, ya que sabemos las dificultades que obstaculizan tanto el acceso de mujeres y personas LGBTIQ+ a instancias de tratamiento.
Abordamos la problemática del consumo en adolescentes, jóvenes y adultos a partir de una cierta problemática, en Caleta Olivia no hay grupos terapéuticos solamente para mujeres y disidencias y si hay grupos, las mujeres que han participado en esos grupos terapéuticos han sido vulneradas, violentadas, acosadas por lo que decidimos generar este grupo para mujeres y disidencias y empezamos hace una semana.
LPSC ¿Por qué es importante abordar esta problemática desde una perspectiva de género?
CC– La perspectiva de género es una forma de mirar y explicar las relaciones sociales y esta perspectiva nos ayuda a entender esas desigualdades que hay, en esto caso en relación al consumo. Nuestro grupo está integrado por mujeres, esta llevado adelante por mujeres con el objetivo de contextualizar y visibilizar que el consumo adquiere particulares distintos. Gia es el único grupo en la ciudad y entrevistando a mujeres que se han acercado a ese grupo dijeron que se fueron porque no tuvieron una estadía satisfactoria, no han sido tenidas en cuenta o se han sentido mal. Veíamos la necesidad de crear este espacio, se está tratando de cambiar la sociedad, de capacitar, con la ley Micaela se está capacitando para que se tenga en cuenta la perspectiva de género.
LPSC- ¿Existen diferencias en las causas del consumo de mujeres y varones?
CC- Vivimos en una sociedad desigualdad, tenemos que partir de reconocer eso para poder acompañar, el consumo problemático en mujeres y disidencias es invisibilizado, existe mayor vulnerabilidad en las mujeres y si se considera que no hay consumo no se aborda, está atravesado por muchos mandatos, violencias, vulneración de derechos que las mujeres han atravesado todas su vida que hace que termine en un consumo problemático. Si se analizan las causas del consumo siempre hay vulneración de derechos, no hay acompañamiento de la familia, no hay atención en salud o no pudo terminar algún nivel educativo.
LPSC- ¿Cómo fue el primer encuentro?
CC- Las mujeres que llegan tienen una entrevista de admisión con la trabajadora social, un tiempo de escucha individual y luego pueden participar de grupos. El primer encuentro fue muy lindo, trabajamos problematizando algunas frases, como por ejemplo si nos costaba decir que no, las relacionadas con las tareas de cuidado, con la forma de ser, siempre mirando hacia afuera, este primer encuentro fue conocernos y es importante aclarar que es voluntario, las personas que asisten lo hacen de manera voluntario, es un espacio de escucha y de contención ambulatoria, tenemos una articulación con salud metal, con salud comunitaria, es un trabajo interdisciplinario, somos una patita más”.

LPSC-¿Cuál es el principal propósito?
CC- El objetivo de este espacio es que podamos pensar con otros, detener el tiempo cronológico de mercado en que siempre hay que producir algo, acá si perdemos el tiempo pensando con otros, diciendo lo que nos pasa, lo que sentimos, es un tiempo para nosotras, dejamos lo que traemos afuera, y trabajamos sobre lo que pensamos, generamos comunidad para hacerlo más liviano, tratamos de generar conciencia crítica sobre estas injusticias sociales, hablar de lo que nos pasa es justicia social, problematizamos la realidad que vivismo, problematizamos ciertas temáticas que hacen a la mujeres y a los colectivos, por eso uno de los temas que trabajamos es la culpa, la maternidad, el machismo, entre otros”.
El equipo está integrado por Cristina Carrizo (profesora) y Paula Villacorta (Trabajadora social) ambas como coordinadoras acompañadas de Lucila Caro (psicóloga) , Paredes Debora (Trabajadora social) , Micaela Almada (Estudiante de Trabajo Social), Verónica Muller (Estudiante de Ciencias de la Educación), Mariela Caro (Abogada), Diana Leheman (tallerista).

El grupo se congrega todos los viernes a la tarde en el CIC Virgen del Valle, las personas interesadas en mayores datos pueden dirigirse la CIC los martes y jueves de 13 a 18 horas.
