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Qué dejó la declaración de Cristina Kirchner como acusada en la causa del dólar futuro: crónica de una audiencia agitada

Buenos Aires
Quizás fue una decisión estratégica del tribunal para que en la pantalla del Zoom solo apareciera la cara de quien hablaba.

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Eso permitió que no quedara registro en ningún lado de las reacciones de los que escuchaban cuando Cristina Kirchner hablaba.
Vestida de un blanco impecable y rodeada de papeles frente una larga mesa en su despacho del Senado, la Vicepresidenta fue el centro de la escena en la audiencia de esta mañana ante la Cámara Federal de Casación Penal que deberá definir el futuro de la causa.
Son 20 días para resolver si el caso se muere acá, como quieren las defensas; o si, como pretende la fiscalía, los acusados deben ir al banquillo por la causa dólar futuro por los posibles delitos que se hubieran cometido con esa operatoria.
Lo que pasó hoy en la audiencia fue «un alegato sin juicio», como señaló a Infobae una fuente judicial. Los 54 minutos de alocución de CFK sirvieron para exponer políticamente sus críticas sabidas a la gestión de Mauricio Macri y al Poder Judicial, al que acusa de persecución penal con la complicidad de los medios de comunicación.
Por eso lo primero que hizo fue quejarse porque los jueces de la Sala I de la Casación no le habían permitido un encuentro cara a cara y por haber fijado, inicialmente, esta audiencia para el 1 de marzo, el mismo día en que ella debía abrir, como presidenta del Senado, las sesiones ordinarias en el Congreso. «Ya ahí dije ‘el lawfare sigue en pleno apogeo'», advirtió.

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Eso fue el solo el comienzo de un discurso que se convirtió en una «cadena nacional virtual» por la atención que concitaron sus dichos.
Se encargó de recalcarles a los jueces Daniel Petrone («doctor Petrone») y Diego Barroetaveña que ni les conocía la cara, por eso había pedido una audiencia presencial. A la que sí dijo conocerle la cara fue a la jueza Ana María Figueroa. Y aclaró que era por la acusación que esta magistrada hizo denunciando a la mesa judicial macrista, de la que ella -resaltó- fue víctima. Los jueces Petrone y Barroetaveña fueron los que, a contramano de lo que se especulaba, confirmaron la validez de los arrepentidos en la causa de los cuadernos.
Cristina Kirchner aclaró que tampoco le conocía la cara al fiscal ante Casación Raúl Pleé, un histórico de Comodoro Py, cuya foto es difícil no haberla visto alguna vez en los diarios. No solo por las críticas que desde su espacio político se le hacen a la Justicia federal sino porque ese fiscal fue el candidato del edificio de Retiro, con aval del peronismo disidente, en tiempos de Mauricio Macri cuando el oficialismo de entonces evaluaba nombres para la Procuración General de la Nación, cargo aún hoy vacante.
Lo que CFK hizo este jueves fue lo que se sabía: denunciar «lawfare» y acusar al gobierno de Mauricio Macri de haber armado una devaluación en perjuicio de los argentinos. Ahora añadió que los jueces fueron cómplices de ese perjuicio. Y hasta agregó, con la voz quebrada, que por eso este gobierno no puede darles ni aumento a los jubilados.

«Esta es una causa que se armó al calor del proceso electoral (de 2015) y hace cinco años estamos en esta causa. Hay una pericia contable hecha por los peritos de su Corte, Petrone, que dice que no hubo perjuicio y yo sigo sentada acá. Y el otro (por el ex presidente del Banco Central Sturzenegger) está en Columbia dando clases, y el otro (por el ex presidente Mauricio Macri) mirando partidos en Qatar… ¿Y ustedes quieren convencerme a mí de que es un poder judicial en serio?», protestó. «Llegaron al gobierno, devaluaron, usufructuraron la devaluación y los que estamos sentados y acusados acá somos nosotros, que somos los que desendeudamos al país y pagamos la deuda al FMI», vociferó». «Minga al precio de dólar blue. El dólar cuando yo dejé el Gobierno estaba 9,74 pesos, dijo. «Hicieron una devaluación catastrófica. Y ustedes, el Poder Judicial, son responsables de lo que pasó», resaltó.

Dentro de ese capítulo, tras disparar contra varios de los funcionarios judiciales sobre los cuales también había aludido el presidente Alberto Fernández en su discurso del lunes, CFK señaló: «¿En su poder judicial, no hay corruptos? ¿Todos dan cuenta de dónde viven? Pero nadie se investiga a sí mismo. No voy a poder saber nunca si hay algún enriquecimiento ilícito en algún juez porque lo investiga otro juez. Este es el sistema que está podrido y perverso». En ese momento, a varios de los que seguían la audiencia en tribunales se les cruzaron por la cabeza dos ejemplos de jueces acusados por sus ingresos: Eduardo Freiler, el camarista que terminó destituido de la Cámara Federal en tiempos macristas; y Norberto Oyarbide, que decidió renunciar y cuyos bienes siguen siendo investigados.
Lo que CFK no quiso hacer, y lo dijo expresamente, fue pedirle a Casación que la sobresea. Uno de los formalismos que requiere el trámite es dejar en claro cuál es la postura de la parte y su solicitud. «El doctor (Carlos) Beraldi me dijo que pida el sobreseimiento. Yo no voy a pedir ningún sobreseimiento. ¿Sabe qué, Dr. Petrone? Yo le pido que apliquen la ley y la Constitución».
Apenas terminó de hablar, CFK se desconectó del Zoom. Petrone volvió a la pantalla con un «bien, gracias». Y le dio la palabra a la defensa de Axel Kicillof. El gobernador empezó tímidamente, saludando con un buenos días, sentado desde su despacho. Fue un discurso que apoyó las palabras de la ex presidenta, apuntando a la responsabilidad económica del gobierno de Mauricio Macri. «Esta causa es la historia de una infamia absoluta -sostuvo-. Esto tiene todos los componentes de un escándalo. Esta causa tiene que terminarse porque no tendría que haber existido nunca si hubiera justicia en la Argentina».

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Kicillof aseguró que el fallecido juez Claudio Bonadio lo incluyó entre los imputados por un artículo del diario, mientras armaba un expediente con recortes de internet para justificarla. «Esta causa es una vergüenza de punta a punta», insistió.
Con casi dos horas de audiencia, llegó la palabra de Alejandro Vanoli. El ex presidente del Banco Central en la última parte del gobierno de CFK y los primeros meses de la administración de Mauricio Macri compartió desde su computadora un «power point» (filminas, para Alberto Fernández) que punteaba cómo había sido la operatoria de los contratos a futuro y exhibía cómo él había defendido las arcas del Estado. Hubo varios problemas de audio que hicieron al tribunal pedirle que mejorara la conexión.
«Renuncié porque no quise ser cómplice de la devaluación que generó un salto inflacionario fenomenal en 2016. Adoptamos todas las medidas con el directorio del Banco Central para evitar esos males», dijo Vanoli.
Luego llegó el turno de Miguel Pesce que habló desde su despacho en el BCRA, sentado al lado de su abogada Andrea Casaux. «Me presento ante ustedes con esperanza, pero también con el peso del pesimismo de las dos audiencias anteriores, ante el juez de Instrucción y ante la Cámara Federal, donde fui oído, pero no escuchado», dijo. Es que, según resaltó, desde su primera indagatoria reclamó la pericia que hoy resulta clave para las defensas en donde dice que los balances de 2015 y 2016 arrojaron ganancias.
«Realmente no entiendo en qué podría basar una acusación el fiscal del juicio oral cuando las afirmaciones de su antecesor al requerir la elevación a juicio quedaron descartadas. Ahora sí, la verdad real está ante la vista de los jueces, ¿por qué proseguir con un proceso que restringe mi libertad y mantiene en duda mi inocencia?», dijo. Fue así que solicitó que el tribunal «case» el expediente y dicte los sobreseimientos por inexistencia de delito. «Tienen en sus manos la posibilidad de poner fin a esta aventura judicial», dijo.
Con más de tres horas de audiencia, al que le tocó hablar fue al fiscal Raúl Pleé, a cargo de sostener la acusación. Fue entonces que leyó el artículo 361 del Código Procesal Penal, que fundamentó la petición para suspender el juicio y cerrar la causa y dijo que no se cumplía ninguno de los preceptos para sepultar aquí el expediente. Pero además resaltó que el peritaje contable no es la única prueba en la causa.
Según afirmó, «estamos en presencia de un posible delito. Una pericia hecha dentro de un proceso de instrucción suplementaria. Pareciera que los peritos deciden sobre la suerte del proceso. De ninguna manera es admisible que pueda realmente establecerse cuáles son las consultas objeto de imputación, si han estado en grado de tentativa o si se consumó o si estamos frente a un incumplimiento de los deberes de funcionario».

Fue entonces cuando Pleé también eligió no mencionar a CFK pero dedicarle un especial párrafo. En ese momento recordó que «el primero de los imputados» había elogiado «las bondades del juicio oral» al reclamar la difusión mediática de su declaración, que inicialmente se le había denegado. «Entiendo y coincido con muchas de las partes que han manifestado su disenso, las bondades del juicio oral y si es tan sencillo porque la prueba sería solamente escuchar a pocos testigos, los peritos que declaren y lo confronten, se procederá con esas bondades del juicio oral a un desarrollo de un debate razonable», contestó.
Serán ahora los jueces Daniel Petrone, Diego Barroetaveña y Ana María Figueroa los que resuelvan cómo sigue esta causa. Tienen 20 días para pronunciarse aunque podría ser antes. La opción es dar por cerrada la causa por la aparición de este peritaje o indicar que sea en el Tribunal Oral Federal 1 donde se resuelvan condenas o absoluciones. Cualquiera de las decisiones que tomen podría terminar escalando, una vez más, a la Corte Suprema. (Fuente: Infobae)

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