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Columna de Opinión: ¿Qué te sorprende?

Por Guillermo Ritondale
Estamos al inicio de un año electoral, con todo lo que eso significa. Elecciones de medio término y con las particularidades de los dirigentes y representantes que supimos conseguir (que en realidad no dirigen nada y no representan a nadie).

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El deterioro social es espeluznante y los problemas que acarrea (y que nos deja para el futuro) no son tenidos en cuenta por la inmensa mayoría de la sociedad, incluyendo en esta descripción a quienes se arrogan el mote de «dirigentes» y aspirantes a «representantes», con lo cual el panorama no pinta bien, tampoco, para el futuro inmediato.
«Pinta tu aldea y pintarás el mundo» dijo Tolstói hace más de cien años. En este caso quisiera analizar algunos aspectos de mi lugar (Caleta Olivia en Santa Cruz, Argentina).
Tal vez pintar el mundo sea demasiado para esta columna, pero creo que puedo «pintar» a la Argentina desde algunas consideraciones caletenses, teniendo en cuenta que el gobierno argentino es conducido por personas surgidas de la Asociación Ilícita que hace más de treinta años conduce Santa Cruz.
Hay «espanto» e «indignación» en la población (y en «dirigentes» oficialistas y opositores), porque algunos funcionarios afines al Gobierno provincial, utilizaron para sí y para sus familias (que también tienen cargos públicos, porque el nepotismo es el modo de gobierno en Santa Cruz) algunas dosis de vacunas contra el Covid, antes de inocular a personas de alto riesgo.
La misma sensación hay en el resto del país por el «vacunatorio trucho» en el Ministerio de Salud de la Nación, atendido por personal del Hospital Posadas, que le costó el cargo al Ministro González García.
Antes de continuar, una aclaración que es obvia: el enojo en Santa Cruz y las sanciones a los funcionarios nacionales NO OCURREN POR LO QUE HICIERON, porque quienes se espantan e indignan SABIAN QUE ESO OCURRÍA. Los condenan por salames, por no haber podido esconderlo adecuadamente.
Y a Verbitsky, por sacar los trapitos al sol. Todos conocíamos la incompetencia de GGG para ocupar el cargo de Ministro de Salud ¿el Presidente no estaba al tanto? ¿No veía las redes sociales, donde los «vacunadores militantes» publicaban su foto vacunándose y haciendo la «V»?
Al instante, los «dirigentes opositores» (y varios oficialistas), comenzaron con los pedidos de informes, declaraciones radiales, apariciones en la prensa y todo tipo de actividades que solo buscan mostrarlos como preocupados por la situación, como si de un tsunami se tratara.
Pero este no es el caso. No es un accidente meteorológico impensado y arrasador. Se escuchan por estos días declaraciones altisonantes e indignaciones por doquier, como si este mismo régimen político no nos robara sistemática y permanentemente el dinero, el futuro, las esperanzas, las oportunidades y la vida. Y lo viene haciendo a la luz del día, hace décadas. Cuando les toca gobernar a unos o a otros.
En Caleta Olivia, algún neo dirigente que nos cree idiotas y declara contra el Gobierno municipal con el que «tiraron juntos» en la última campaña, llegó a decir que «no puede creer que no respeten a los muertos por Covid», como si alguna vez sus socios políticos del 2019 hubieran respetado a los muertos de hambre, por inseguridad, por violencia de género, por abortos, por enfermedades evitables o por falta de atención a su salud, solo por enumerar algunos casos.
Los «opositores» hablan de respetar a los muertos, mientras los usan para hacer ruido en las radios, pero ruido con lo que hacen o dicen otros, jamás con ideas propias.
Y los funcionarios oficialistas hablan de «investigar hasta las últimas consecuencias», como si no supieran de qué se trata la corrupción con la que gobiernan. Sin ir más lejos, Jaime y De Vido (responsables de la muerte de más de 50 personas en la Tragedia de Once), son aportes santacruceños a las huestes nacionales.
Los oficialismos son cada vez más corruptos, porque los que se dicen opositores salen a cacarear para que se los escuche y así fingir que «se preocupan», cuando en realidad no se PRE ocupan, sino que se POST ocupan.
Toda la actividad política se basa en esperar que el otro haga, para salir a criticarlo. Y la sociedad argentina no necesita opinadores ni criticadores, sino que estamos buscando quienes nos representen de verdad, quienes pongan en marcha mecanismos para mejorar.
No necesitamos que se pasen todo el tiempo contándonos lo mal que estamos ni, como hizo Macri durante cuatro años, pretender que lo apoyemos porque su inoperancia es «menos mala» que la delincuencia de los otros.
Todavía hay macristas tan fanáticos como los K, que dicen que Macri perdió en el 2019 por culpa de que Espert y Gómez Centurión no le «dieron los votos».
Ya sabemos que Macri y su gobierno fueron inoperantes, que los radicales andan al garete y los peronistas son rehenes de La Cámpora. También sabemos que el Gobierno Nacional (y el de nuestra Santa Cruz) son conducidos por una gavilla de delincuentes.
Los cabecillas buscan cooptar la Justicia para zafar de sus condenas en ciernes. Y los de alrededor (oficialistas y opositores), aprovechando que a nadie le importa nada de la gestión, se abalanzan sobre cualquier botín que puedan tomar.
La situación es muy delicada, pero la solución es sencilla y posible. Quienes todavía no fueron absorbidos por la mediocridad de los dirigentes de ambos lados de la grieta, o quienes estuvimos y entendimos que ese no es el camino, debemos volver a la democracia. Y RECHAZAR A ESTOS MEDIOCRES QUE DESTRUYEN EL SISTEMA PARA VIVIR DE LAS SOBRAS.
Debemos crear espacios de debate político serio y fundamentado, donde la idea importe más que el nombre propio, donde el otro sea alguien que piensa distinto, pero nunca un enemigo.
Un espacio donde lleguemos a acuerdos marco, dentro de los cuales movernos. No hace tanto que Alfonsín y Menem acordaron en el Pacto de Olivos las bases para una Reforma Constitucional que podemos discutir (de eso se trata la política). Pero no podemos negar que fue el último ejemplo de líderes argentinos acordando reglas de juego para la vida de todos.
Quienes no puedan dejar de serlo, deberán remozar las estructuras de los partidos del Siglo XX y aggiornarlos a la realidad del Siglo XXI.
Y quienes no estuvieron en esas estructuras, o estuvimos y creemos que deben ser reemplazadas, estamos dando forma a nuevas estructuras políticas que no deben tener el nombre de un dirigente como bandera, sino recuperar lo básico de la democracia: su significado como término del idioma español. Como corresponde a estos tiempos, para saber lo que significa «democracia», podemos ir a Wikipedia:
La democracia (del latín tardío democratia, y este del griego d?µ???at?a demokratía) es una manera de organización social que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía.
En sentido estricto, la democracia es una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes.
En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen conforme a mecanismos contractuales.
Todo lo diferente a esta definición son falsas convicciones, impuestas por quienes viven de nuestro desdén o de nuestro pesimismo, pero «habemos» muchos que no nos rendiremos ante ninguno de estos sentimientos.

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