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La Lobería se llena de veraneantes y extreman el cuidado de la fauna

La Lobería se llena de veraneantes y extreman el cuidado de la fauna
El Cóndor
El boom de turistas en la costa rionegrina abarca tambien a las playas cercanas a Punta Bermeja, la reserva de lobos a unos 60 kilómetros de Viedma.
Unos 350 vehículos llegan a diario, sin contar a los que lo hacen en transporte de colectivos. Mucho trabajo de los guardafaunas ante la invasión.
Un gran movimiento de turistas y veraneantes muestra La Lobería en las playas aledańas a la reserva, ubicada a 60 kilómetros de Viedma. En los estacionamientos cercanos a la bajada por el acantilado no quedaban espacios.
Se estima que los visitantes llegan en un promedio de unos 350 autos en forma diaria, sin contar el servicio de colectivos que une esta capital con ese punto de la costa atlántica.
Quienes se acercan por el camino de la costa aprovechan de la belleza del lugar, que en forma esporádica cuenta con la visita de algún habitante de la reserva faunística de Punta Bermeja.
Los dańos que dejó el temporal de los últimos días quedó superado, con lo cual la gente comenzó a poblar todos los espacios disponibles en inmediaciones de la bajada a la playa. Para su acceso, los más cómodos que llegan con reposeras, sombrilla y equipo de mate; cuentan con la opción de descender en un carro automático .
A los asiduos visitantes se le sumaron en los últimos días un nutrido grupo de extranjeros que llegaron a conocer el lugar con “autoportantes” y motos, en tren de recorrida por toda la costa atlántica rionegrina.
Los grupos familiares y de amigos, prácticamente mezclados, suelen aprovechar el momento de la bajamar. Allí, en la restinga se puede utilizar como lugar de bańo una serie de “piletones” naturales.
Los visitantes, que son tan curiosos como los lobos que habitan en las inmediaciones, han descubierto otro “piletón” natural más a unos 500 metros. El lugar se presenta como más tranquilo.
Recomendaciones
Los guarda-ambientales son los que más trabajo tienen por estos días ante la masiva concurrencia. Sobre la base del acantilado imparten recomendaciones a los veraneantes para que no bajen con mascotas al lugar por tratarse de un área natural protegida, y paralelamente, en la zona de playa se han visto obligados a emplazar una suerte de vallado imaginario y mantener una atenta vigilancia, ya que un pequeńo grupo se desprendió de la colonia –de unos 5.000 ejemplares- y decidió apostarse a unos 500 metros del espacio público.
En forma individual se los ve entre la gente con lo cual se están extremando todos los recursos para evitar contactos, y fomentar el respeto mutuo. Al parecer, esta zona de descanso está compuesta por machos que han perdido su harem en la colonia principal, y hacen algunas ostentaciones en su despliegue de supervivencia para tratar de recuperarlo.
 

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