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Detenido admitió que ayudó a enterrar el cadáver de Castro

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Caleta Olivia
Con la declaración indagatoria a la que fue sometido Juan Carlos Scheling (37) durante dos horas, quedó cerrada la etapa de investigación en torno al tenebroso homicidio del trabajador de una empresa de vigilancia, Juan Carlos Castro (42), perpetrado el jueves 25 de julio en esta ciudad.
Ante el juez de instrucción N° 2, Gabriel Contreras, el individuo que fuera detenido en una localidad santafecina admitió que ayudó a enterrar el cuerpo de la víctima pero negó rotundamente que haya sido autor o coautor del homicidio por el cual ya están detenidos y procesados Héctor Jonathan Martín Cortés (35) y Moira Tamara Haro (34).
Juan Carlos Scheling, sobre el cual pesaba una orden de captura emitida por el citado juez, con fecha 7 de agosto, fue atrapado hace poco más de una semana en la localidad santafecina de Santo Tomé, de donde es oriundo, arribando a Caleta Olivia el pasado viernes, fuertemente custodiado por personal policial de la División de Investigaciones (DDI) santacruceña.
Por el momento se le imputa el delito de “encubrimiento agravado”, pero el juez resolverá su situación procesal en diez días hábiles. Mientras tanto, dispuso que continúe alojado en un calabozo de la Comisaria Seccional Segunda.

Hecho
Vale recordar que Juan Carlos Castro fue brutalmente asesinado luego de que en la madrugada del jueves 25 de julio se retirara en su automóvil junto a uno de sus hermanos, un primo y una mujer (Moira Haro) del local nocturno “Mi China”.
A los primeros los dejó en sus domicilios y luego continuó con la mujer que resultó ser una inspectora de tránsito, tras lo cual fue dado como desparecido.
Inicialmente, la empleada municipal dijo que ella se había quedado en su casa y que nada más supo de Castro, pero los registros de videos de cámaras de vigilancia ubicadas en diferentes sitios de la ciudad la mostraron más tarde conduciendo el vehículo de la víctima, acompañada por otro sujeto que resultó ser Cortés.
El auto, un Renault Clío, fue hallado dos días después abandonado en la zona de chacras y el martes 30 de julio se descubrió el cadáver enterrado en un descampado cercano a la costa atlántica, inmediatamente al sur del puerto Caleta Paula.
Haro y Cortés fueron detenidos inmediatamente y luego procesados, imputándoseles el delito de “homicidio doblemente agravado por enseñamiento en criminis causa, en concurso real, con robo simple y en calidad de coautores”.


Su rol
De acuerdo a las informaciones a las que tuvo acceso El Patagónico, Scheling declaró que estaba circunstancialmente en Caleta Olivia ya que provenía de Las Heras donde había estado detenido por una causa menor.
Tenía previsto continuar viaje hacia Perito Moreno, donde fijaba su último domicilio y allí -según sus dichos-, tenía que cobrar una indemnización y luego partiría hacia su localidad natal, Santo Tomé, algo que finalmente concretó.
Su vinculación con el homicidio radica en que era amigo de Cortés, quien el miércoles 24 de julio le permitió pasar la noche en su departamento ubicado en la Escalera 44 del complejo de edificios que conforman el barrio Gregores.
Contó que cerca del mediodía del jueves 25, Cortés lo fue a buscar porque “tenía un trabajo” para realizar y que en cierta manera lo amenazó para que lo ayudara teniendo en cuenta que le había dado alojamiento.
Dijo además que Cortés lo fue a buscar junto con Moira Haro en un automóvil que luego supo que era el que pertenecía a un hombre que la pareja había asesinado y que lo llevaban oculto en baúl, con lo cual quedaría de manifiesto que la pareja anduvo circulando con el cadáver entre cuatro y cinco horas.
Aseguró que Cortés ya se había provisto de dos palas y no tuvo opciones de negarse a colaborar con el enterramiento, tras lo cual se fue de Caleta Olivia, pero con el transcurrir de los días, luego de enterarse que la pareja había quedado detenida, supuso que la policía también había comenzado a buscarlo a él.
La orden emitida por el juez Contreras para su detención recién se emitió el 7 de agosto porque hasta esa fecha solo había sospechas de la participación de otro individuo en el tenebroso caso, siendo finamente Haro la que lo involucró en su declaración indagatoria.
Antes de ello, otro hombre de apellido Arizmendi había estado detenido preventivamente también como sospechoso. Si bien se comprobó que no tuvo ninguna participación, reconoció que supo del suceso porque la inspectora de tránsito le pidió ayuda y él no quiso involucrarse, pero tuvo que contar al juez todo lo que sabía. (fuente: Diario Jornada)

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