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Los ataques de pánico: entender un trastorno que aparece de manera súbita

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Buenos Aires
“Permanentemente sentía, a través de trascendidos periodísticos, que la iban a detener, y no podía congeniar el sueño”, confirmó una fuente allegada a la ex mandataria. Expertos aseguran que los síntomas de esta patología son tanto físicos como psíquicos y que “el estrés como desencadenante es sólo uno de los factores que lo ocasionan”.
Luego de que la ex presidente Cristina Kirchner viajara ayer a la madrugada a Cuba para encontrarse con su hija Florencia e informara que la joven estaba atravesando “severos problemas de salud” producto “de la persecución feroz a la que fue sometida”, Eduardo Valdés informó que la joven padece ataques de pánico.
“Permanentemente sentía, a través de trascendidos periodísticos, que la iban a detener, y no podía congeniar el sueño”, reconoció el ex embajador en el Vaticano en comunicación con radio Continental.
Consultada la licenciada en Psicología Gabriela Martínez Castro (MN 18627) explicó que “para que una persona sufra ataques de pánico tienen que darse tres causas” y detalló: “El factor biológico, la herencia de genes de ansiedad, nerviosismo; el factor socio ambiental, que la persona haya crecido en un ambiente bajo cuidadores ansiosos, sobreprotectores o en un contexto no muy tranquilo y por último un factor de estrés desencadenante”.
Para el médico psiquiatra Juan Eduardo Tesone, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), “los trastornos de ansiedad no son de origen genético, son la manifestación psíquica de conflictos internos que pueden ser inconscientes. Pero es cierto que a veces, la personalidad ansiosa se va gestando en el seno de una familia, que siendo ansiosa, favorece los mecanismos de identificación con este estilo ansioso del grupo familiar o de alguno de sus miembros de la generación que precede”. “Los conflictos no se heredan genéticamente, pero pueden transmitirse inconscientemente de una generación a la otra por mecanismos de identificación”, aseguró.

Ayuda


“Cuando se produce una crisis de gran ansiedad, que puede llevar a lo que actualmente se denomina ataque de pánico conviene pedir una ayuda en forma inmediata a un profesional ya que la ansiedad es tan grande, la sensación de muerte y los síntomas concomitantes en el cuerpo, como palpitaciones, sudoración, a veces parálisis, excede el entendimiento de la persona y requiere una diagnóstico diferencial con otras patologías orgánicas”, amplió el especialista.
Sobre la imposibilidad de permanecer de pie que, según la ex presidente sufre su hija, la directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (Ceeta) enumeró algunos de los síntomas que las personas que padecen este tipo de trastornos pueden experimentar: “Hay infinidad de manifestaciones psíquicas y físicas que experimentan quienes sufren ataques de pánico; síntomas ansiosos, que llevan a que la persona no pueda estar quieta o tenga permanente necesidad de movimiento, sensación de necesitar escapar, terror a volverse loco, angustia fuerte, temor a morir, miedo a estar en espacios cerrados, palpitaciones, sudoración, temblores, dificultades para dormir, sensación de desmayo o vómitos, entre muchos otras”.
El trastorno de pánico se caracteriza por la aparición temporal, súbita y aislada, de miedo o malestar intensos, acompañada de cuatro (o más) síntomas, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros diez minutos.
“Los síntomas son físicos y psicológicos; no es hipocondría, la persona tiene los síntomas”, resaltó Martínez Castro, quien enfatizó en el hecho de que “sobre la base de un cuerpo sano, un cuadro de ansiedad no tiene consecuencias para la salud física de la persona que lo padece”.

Tratamiento

El tratamiento más efectivo, según la especialista, consiste en psicoterapia cognitiva conductual “por su rápido abordaje y por su cualidad de estar bien focalizada en el problema a abordar”. “En los casos en los que la persona está más comprometida, puede utilizarse algún psicofármaco en pequeñas dosis, que luego se irá retirando de manera paulatina”.
“La psicoterapia no reemplaza la medicación en un primer momento, es un complemento aconsejable -consideró Tesone-. La medicación es una necesidad para disminuir el intenso sufrimiento del paciente, dado que una tal intensidad de angustia es nociva para la persona en su psiquismo y en su cuerpo. La medicación es un paliativo, por cierto útil y necesario, pero no cambia la estructura de la persona. La aparición de angustia es a la vez un inconveniente dado que la persona se confronta a un padecimiento importante, pero al mismo tiempo es una oportunidad”.
“La angustia suele ser el iceberg de una problemática más profunda que la persona puede ignorar. Como la fiebre indica que algo está pasando en el organismo de la persona febril, la angustia es el indicador psíquico que algo no anda bien en el psiquismo de la persona. La aparición de la angustia puede ser una oportunidad para que la persona se interrogue, mediante una ayuda psicoterapéutica, desde mi perspectiva, la mejor es la psicoanalítica, sobre las causas profundas de la aparición de la angustia”, finalizó.

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