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Día del Maestro: “Son las escuelas la base de la civilización”

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Buenos Aires
Como cada 11 de septiembre, hoy se celebra el Día del Maestro en la Argentina en homenaje al padre de la educación pública en nuestro país: Domingo Sarmiento.
La fecha fue establecida en 1943, durante la Conferencia Interamericana de Educación celebrada en Panamá en conmemoración de la muerte del ex presidente, y también maestro, Domingo Sarmiento. A continuación te invitamos a hacer un breve repaso por la figura de Sarmiento y sobre su visión de la educación.
Según apuntaba la declaración oficial, “Ninguna fecha es más oportuna para celebrar el día del maestro que el 11 de septiembre, día en que pasó a la inmortalidad Domingo Faustino Sarmiento. Por tanto se declara día del maestro en todo el continente americano el 11 de septiembre”. Sobre Sarmiento, Maestro desde la adolescencia, en tiempos en que la docencia era considerada una profesión inferior, Sarmiento estaba convencido de que el rol docente era clave para el progreso del país. En 1849 escribió “Educación Popular”, una obra que inspiró la Ley de Educación Común (Ley 1420). De regreso a la Argentina tras pasar su segundo exilio en Chile, encargó la construcción de los dos primeros edificios escolares de la ciudad. Uno fue la Escuela Catedral al Norte, cuya construcción fue innovadora para la época y reflejó las ideas que Sarmiento tenía en cuanto al uso de los espacios abiertos, aulas, y mobiliario; todos factores que aseguraran la comodidad necesaria para ejecutar las pautas educativas de ese entonces.
Quienes inspiraron su pensamiento acerca de la pedagogía. Sarmiento se inspiró en varios pensadores, entre ellos Locke, Rousseau, Montesquieu y Tocqueville; pero también fueron muy importantes para su pensamiento las ideas de Condorcet. Fundamentalmente la idea del Estado como encargado de brindar la instrucción necesaria que asegure el desarrollo del individuo. Por otro lado, el compromiso de Horacio Mann (considerado el padre de la educación pública de los Estados Unidos) en su lucha por la obligatoriedad y gratuidad de la educación fue de gran influencia para Sarmiento.
La época y las necesidades de ese entonces. Según describe Sarmiento en su libro “Conflicto y armonías de las razas en América”, la existencia de un contexto social donde la ignorancia, la corrupción, y la anarquía eran comunes, estaba directamente relacionado con nuestros orígenes étnicos. También opina que la herencia española y la mestización indígena era una de las razones de nuestros males, y compara la colonización inglesa con la española, donde la notable diferencia en la evolución de los pueblos colonizados por cada uno de estos, estaba relacionada con las diferencias entre España e Inglaterra en materia de desarrollo económico.

La educación
El régimen aristocrático que heredábamos en ese entonces de España e Italia (previo a Sarmiento), estaba caracterizado por un predominio de los estudiantes universitarios por encima de quienes contaban con educación primaria. Sin embargo, Sarmiento impulsó el democrático, donde sus principios eran “la escuela para todos; el colegio para los que pueden; la universidad para los que quieran”. La importancia de enseñarle a leer al pueblo era más importante que la enseñanza de saberes especializados. “Es la educación primaria la que nos enseñará las bases de la civilización y desarrollará la moral de nuestra sociedad”, opinaba Sarmiento. Gracias a su constante trabajo, en 1884 se promulgó la Ley n° 1420 bajo el mandato de Roca, convirtiéndose así en la primera Ley sobre la enseñanza primaria universal, obligatoria, gratuita y laica. Finalmente, el 11 de septiembre del año 1888, falleció en Asunción del Paraguay a los 77 años.


Objetivos claros
La educación y la cultura de la sociedad argentina. A través de sus estudios y de sus viajes Sarmiento había llegado al convencimiento de que un país sólo podía ser democrático y avanzado en lo económico si su sociedad era educada. Creía, por lo tanto, en la educación común: extendida a toda la población, para todos los sectores sociales y para los dos sexos.
A los quince años Sarmiento fundó una escuela en San Francisco del Monte, provincia de San Luis. Tiempo después se enroló como soldado para luchar contra los federales y tuvo que exiliarse en Chile, adonde se empleó como periodista y minero. De nuevo en San Juan, fundó el periódico El Zonda e inauguró un colegio para señoritas. En 1840 volvió exiliado a Chile, donde continuó su labor como periodista y participó en la fundación de la Facultad de Humanidades de ese país. En esos años dirigió una escuela e inventó un método para enseñar a leer y escribir: el Método de lectura gradual.
En 1852, cuando los federales dejaron el poder, retornó a la Argentina. En los años siguientes ocupó diversos cargos públicos: concejal municipal de Catedral al Norte (1856-1857), senador de la Legislatura (1857) y director del Departamento General de Escuelas. Fue gobernador de San Juan (1862-1864), y años más tarde, entre 1868 y 1874, presidente de la República y luego senador nacional.
En el lapso de su presidencia fueron muchas las acciones destinadas a la educación: entre otras, creó varias instituciones escolares primarias, secundarias y terciarias (como el Colegio Militar, la Escuela Naval, las Escuelas Normales de Paraná y Concepción del Uruguay, y los Colegios Nacionales de Santa Fe, San Luis, Santiago del Estero, Corrientes y Rosario). Fundó un sistema de bibliotecas populares, impulsó la construcción del Observatorio Astronómico de Córdoba y la Academia de Ciencias de esa provincia y organizó la Primera Exposición Nacional en la ciudad de Córdoba. Durante su mandato, la cantidad de alumnos primarios creció de 30.000 a 100.000.

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