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Día mundial de los océanos

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Caleta Olivia
Día Mundial de los Océanos. El lema de este año es “Clean our Ocean” – “Limpia nuestro Océano”. El futuro de nuestros océanos está amenazado y las amenazas son muchas: el cambio climático, la acidificación oceánica, la contaminación, las prácticas de pesca insostenibles y destructivas…
Uno de los problemas que más preocupan a la comunidad científica es la enorme cantidad de plásticos que contienen las aguas de nuestros mares:
Desde los años 50, la producción de plástico ha superado la de cualquier otro material y la mayoría de los productos que se hacen están diseñados para ser descartados después de un solo uso.

Contaminación
La contaminación por plástico está costando a nuestros océanos la vida de un millón de aves marinas y de 100.000 mamíferos marinos al año. Cada día hay una nueva noticia de animales marinos que fallecen al ingerir o quedar atrapados en residuos plásticos… Hoy en lo que llevamos de mes se ha leído todos estos titulares:
“Muere en Tailandia una ballena que se había tragado 80 bolsas de plástico” .-El País
“Un fragmento de plástico mata una cría de foca” .-La Vanguardia
“La atracción fatal de las tortugas por el plástico” .-ABC
Con el paso del tiempo los plásticos se dividen en fragmentos más pequeños llamados micro plásticos que al ser consumidos por animales marinos pueden entrar en la cadena alimenticia humana. Los peces comen el plástico de los océanos y nosotros nos comemos después estos peces.
Pero no solo los peces tienen microplástico. Se han encontrado microplásticos en la sal de mesa comercial y algunos estudios aseguran que el 90% del agua embotellada y en el 83% de la de grifo, contiene partículas de plástico. Esto es preocupante, ya que poco se sabe del impacto de este material en la salud humana…
La solución está en los gobiernos, las empresas y la gente.
La Unión Europea está empezando a tomar medidas para plantar cara a este problema: La Comisión Europea propone nuevas normas a nivel de la UE para los diez productos de plástico de un solo uso que se encuentran con más frecuencia en las playas y mares de Europa, así como para los artes de pesca perdidos y abandonados.


Consumidores
Nosotros como consumidores tenemos mucho poder de nuestra parte.
Como consumidores debemos usar nuestro poder de compra. Podemos influir en el mercado al rechazar el plástico de un solo uso.
El plástico ahoga nuestros océanos. Los estropea, degrada y daña a sus habitantes. La cadena no cesa en el mar, porque también los humanos y su actividad pesquera se ven afectados. Por eso, la ONU ha puesto el plástico en su diana con motivo de la celebración, este 8 de junio, del Día Mundial de los Océanos.
En las últimas semanas puede que te hayas encontrado por internet, compartido por alguien en tus redes sociales, la última portada de National Geographic. Se trata de una rotunda imagen de lo que parece ser un iceberg, que en su parte sumergida se desvela como una bolsa, acompañada del titular “Un mar de plástico” (“Planet or plastic?” en su edición en inglés). La popular revista incluye un dossier que contrapone el crecimiento en la producción y uso de este material con su difícil y escaso reciclaje.
Para cumplir con la eliminación de este material, la publicación ha tomado la decisión de suprimir el plástico que envolvía la revista física que se enviaba a los suscriptores. A partir de ahora la recibirán en su buzón envuelta en papel reciclado.
En la imagen de portada que ilustra la revista, el mar representa al medioambiente en general, pero es una víctima directa del plástico, como recuerda la ONU con motivo del Día Mundial de los Océanos 2018, que se celebra este año bajo el lema Limpiemos nuestros océanos.
Las cifras que proporcionan las Naciones Unidas son preocupantes.
El 80% de la contaminación en los océanos está causada por los seres humanos.
El plástico genera gastos de 8.000 millones de dólares en daños a nuestro ecosistema marino cada año.

Lo que nos toca
El único modo de afrontar un reto de tal magnitud es hacerlo desde todos los frentes. Personal, social, empresarial, político, académico… Desde los hábitos de consumo y reciclaje de cada uno hasta la adopción de acuerdos internacionales para limitar su uso, pasando por la existencia de fondos para la investigación de materiales biodegradables que sustituyan el plástico o las acciones de limpieza de los océanos.
De hecho, la UE ha aprobado este año una estrategia para proteger el planeta, defender a los ciudadanos y capacitar a las industrias. Prevé que para 2030, todos los envases de plástico del mercado de la UE serán reciclables. También tiene como objetivo reducir el consumo de plásticos de un solo uso y restringir el uso intencional de microplásticos. Para ello, se implementarán medidas que harán el reciclaje más rentable para las empresas, se frenarán los residuos plásticos, se eliminará la basura marina, se impulsará la inversión y la innovación y se incentivará el cambio en todo el mundo.
Algunos países, como Noruega, ya tiene en marcha medidas para intentar frenar los vertidos de plásticos en el mar. Los envases de plástico incrementan su precio en una corona noruega, que los consumidores recuperan si, una vez usado, introducen el envase en una máquina de reciclaje. Se calcula que en 2016 se recicló el 97% de los envases, según la BBC.
No obstante, y de manera paralela, existen iniciativas en todo el mundo para limpiar el plástico que a día de hoy degrada la vida de nuestros océanos. The Ocean Cleanup es un proyecto de un joven holandés para crear una barrera que arrastre y retire la mitad de los plásticos que se acumulan en el Pacífico en el plazo de 5 años.
Seawer es otro prototipo que nos llega de Corea del Sur; se trata de una central hidroeléctrica que limpiaría de plásticos el mar mientras genera energía limpia. En Baltimore, Estados Unidos, ya está en marcha The Inner Harbor Water Wheel, conocida como Mr Trash Wheel, una rueda gigante que desde 2014 limpia los residuos de la desembocadura del río Jones Falls: llega a procesar hasta 25 toneladas de basura diarias, impidiendo que lleguen al Atlántico.
La revista Science publicó en 2016 el hallazgo por científicos japoneses de una bacteria capaz de asimilar y degradar el tereftalato de polietileno o PET (el plástico más común utilizado en la elaboración de envases). Y por último, Upcycling The Oceans, con base en España, moviliza barcos pesqueros de arrastre para recuperar basura marina del fondo marino del Mediterráneo y reutilizarla para crear tejidos.

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